Quiero dedicar este primer post a los adolescentes. Trabajar con ellos me supone una enorme gratificación, apoyarles, reconducirles, acompañarles en momentos decisivos en su vida y ver como poco a poco van creciendo y convirtiéndose en adultos excepcionales.

Por mi trabajo como orientadora me enfrento a diario con estudiantes que se encuentran desmotivados, perdidos, sin objetivos ni metas que les ayuden a llevar adelante la dura tarea de trabajar y estudiar a diario sin tener un objetivo claro.

Se enfrentan, en muchos casos, a la exigencia de las familias que les piden que hagan el esfuerzo; que deben estudiar para tener un buen futuro, y yo me pregunto,:  ¿Qué es el futuro para un adolescente?.  En la cultura de la inmediatez, en la que nos vemos inmersos, el futuro del adolescente no está más allá del fin de semana o de las vacaciones más próximas que tengan. Pretendemos que se labren un futuro sin explicarles a conciencia qué es el futuro. Les hablamos de que estudien para tener un buen trabajo que les permita tener una casa, un coche, un status, y no caemos en la cuenta de que eso es precisamente lo que les facilitamos.

Cada vez les damos más facilidades y por tanto matamos su necesidad de esfuerzo. Les acostumbramos a tenerlo todo ya, de manera fácil, sin apenas esfuerzo y por otro lado les pedimos  que se esfuercen,…. ¿para qué?.

En mi opinión debemos dejar de exigir que cumplan nuestros objetivos y debemos centrarnos en que ellos descubran  sus propios objetivos, enseñándoles valores tales como la capacidad de esfuerzo, la tolerancia a la frustración, la humildad, … y sobre todo debemos crear en ellos hábitos que sean acordes a esos valores. De esta manera conseguiremos formar personas íntegras, que luchen por triunfar en aquello que desean y no en lo que desean los demás.

¿Nos hemos planteado que quizás por” esto” cada vez hay menos vocaciones? Que quizás por “esto” tienen menos claro lo que quieren ser y hacer en la vida? ¿O que quizás por “esto” se encuentran cada vez más perdidos?

Todo “esto” responde a un término: SOBREPROTECCIÓN, que en definitiva implica la anulación del deseo del adolescente por el miedo al fracaso que tienen sus propios padres.

Pensemos en ello y ayudemos a los adolescentes  a pensar por ellos mismos y dejémosles cometer sus propios errores y de esa forma conseguiremos la madurez que les exigimos.

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PILAR BAOS REVILLA

PSICÓLOGA

Nº COL. M-13138