¿Y si mi hij@ no es vago?

¿ y si sólo lo está pasando mal?

Muchas veces recibo en consulta a padres preocupados por el bajo rendimiento académico de su hij@. Que si es muy vago, que si no trabaja, que si no consigo que se centre, que si no hace los deberes….. es el discurso habitual.

En la mayoría de los casos, cuando les pregunto qué hacen ellos para ayudarle la respuesta es similar: yo le ayudo o me pongo con él mientras hago otras cosas, la cena por ejemplo.

En el momento actual los niños están acostumbrados a que los padres controlen todo. Hace años los niños hacíamos solos los deberes, igual que salíamos solos a jugar.  Era lo normal. Sin embargo hoy en día, frenamos la autonomía de los niños, no pueden salir solos, controlamos lo que ven en la tele, y sin embargo pretendemos que hagan solos sus tareas.

Los niños reclaman para sus tareas la misma atención que para todo lo demás, sentir que son importantes para ellos y para sus padres.

A veces los adultos estamos muy ocupados con cubrir otras necesidades y pasamos por alto las necesidades de atención de los niños.

Está en la propia esencia de los niños aprender cosas nuevas, y que sus padres y profesores se sientan orgullosos de ellos  y de su esfuerzo, por  ello es un contrasentido que reaccionen de manera contraria.

Deberíamos preguntarnos:   ¿le presto a mi hij@ la atención que me demanda? ¿siente  realmente que me siento orgullos@ de el/ ella? ¿O simplemente me limito a exigirle que cubra el expediente y me ponga las cosas fáciles para yo poder dedicarme a otras cosas?

Cuando los padres se implican en las obligaciones de los pequeños – y eso no significa que las cumplan por ellos- la actitud de estos mejora,….tanto,… que son capaces de alcanzar el éxito académico.

Pensemos en ello.

PILAR BAOS REVILLA

PSICÓLOGA SANITARIA Y EDUCATIVA

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