El efecto PIGMALIÓN o de la  PROFECÍA AUTOCUMPLIDA, hace referencia a cómo nos marcan las expectativas que tenemos (o tienen)  sobre nosotros mismos. Esas expectativas nos afectan hasta el punto de limitarnos o de darnos las alas que necesitamos para emprender cualquier actividad.

Este efecto está presente en las relaciones interpersonales desde el primer momento. Debemos ser muy cuidadosos con los mensajes que enviamos a los demás porque éstos influyen irremediablemente.

Especialmente en la infancia, los adultos nos convertimos en ídolos  y referentes para los más pequeños y, lo que nosotros  esperamos de ellos,  se convierte en  su camino a  seguir. En la adolescencia los referentes cambian, en ese momento lo más importante es la opinión de sus iguales, pero aún así, las expectativas que los adultos referentes tienen sobre ellos les marcan el camino, les dan seguridad y establecen límites. Por esto es importante seguir teniendo expectativas positivas, firmes y realistas sobre  niños y adolescentes y no darse por  vencido porque pensemos que no nos escuchan.

“Todos somos genios. Pero si juzgas a un pez por su habilidad de trepar árboles, vivirá toda su vida pensando que es un inútil”. (ALBERT EINSTEIN).

 

PILAR BAOS REVILLA

PSICÓLOGA SANITARIA Y EDUCATIVA

M-13138

CENTRO MÉDICO VILLAMED